Inicialmente, en un uso coloquial, se decía que "metía la pata" la
muchacha que, como la costurerita del soneto de Carriego, "daba el mal
paso", es decir, se acostaba con el novio o quedaba embarazada antes
de casarse. El cambio en las costumbres y valores sociales fue
atenuando su empleo con aquella intención, pero la expresión ya se
había consolidado en el uso corriente. Ocurre que, entonces, se empezó
a poder "meter la pata" de muchas maneras y en las más diversas
circunstancias; a veces ejerciendo alguna actividad pero, las más, tan
sólo hablando, porque la expresión se fue convirtiendo en difundido
sinónimo de cometer un fallo, equivocarse o dar un traspié.-
No cuesta mucho colegir que la pata a que refiere el dicho no es la
hembra del pato sino la pierna o pie de los animales y deriva, en su
origen, de que cuando un animal metía la pata en la trampa de un
cazador, cometía un fallo tan dramático que -generalmente- lo
condenaba a la muerte.-
No es que por medio de la palabra no pueda meterse la pata con
semejantemente graves consecuencias, pero -en realidad- en la mayoría
de los casos, quien se equivoca hablando, no muere. O, al menos, no lo
hace más que "de vergüenza", que, en definitiva y aunque llegue a uno
pasarla muy mal, no equivale estrictamente a la suerte de la pobre
bestia en su trampa mortal.-
Sabido es que -como enseñaba mi padre- se equivoca uno más por hablar
que por quedar callado. Y es más grave, aún, la "metida de pata" de
quien pudiendo guardar silencio o moderar su conversación, se esmera
en llamar la atención y opta por lucir su ingenio o pretender quedar
bien, y acaba mentando la soga en la casa del ahorcado…
A veces, quien mete la pata lo advierte por sí solo y otras es dejado
en evidencia por su interlocutor. En los casos en que quien cometió el
yerro pretendía hacer inmodesta gala de su ingenio, si el que lo deja
en evidencia es su propio interlocutor, la vergüenza es más grande
aún. Fue el caso de aquel legislador que reprochaba a un colega "pegar
menos en el clavo que en la herradura" y obtuvo por respuesta aquella
veloz réplica de:
- "¡Pero es que Usted se mueve mucho!" - con lo que dejó al otro, ante
todos, como un cuadrúpedo.-
En ocasiones, alguien hace una afirmación terminante no desprovista de
soberbia para juzgar a alguien o algo, o para predecir lo que él
percibe como inexorable. Luego, la historia se encarga de desmentirlo
y, si el autor del aserto ya no existe, elude la burla, pero cuando
los hechos lo desdicen mucho antes de que su aseveración se olvide o
su autor se desvanezca en la memoria de sus congéneres, el papelón es
inevitable.-
Una versión que nadie me ha podido confirmar atribuye a un anónimo
ingeniero de la Compañía Boeing haber hecho la siguiente categórica
afirmación en 1933, luego del primer vuelo del modelo "247", un avión
de dos motores con capacidad para 10 pasajeros:
- "Nunca se construirá un aeroplano mayor que este".-
No creo que haya tenido que esperar mucho tiempo para comprobar la
"metida de pata" que cometió con su predicción, pero seguramente no
tuvo ocasión de apreciar que el Airbus A 380, por ahora (y sólo por
ahora) el avión más grande del mundo, sería capaz un día, de
transportar a 800 pasajeros.-
El Decano del Departamento de Economía de la Universidad de Madison,
Walter Williams, en un jugoso artículo titulado "Confiando en los
expertos", se solazaba enumerando casos de predicciones hechas por
supuestos especialistas, gente muy versada en diversas materias, que
había incurrido en los vaticinios más disparatados, las metidas de
pata históricas más increíbles.-
Eligiendo al azar, transcribiré algunos de los ejemplos que Williams
emplea -en su caso- para demostrar que no deberíamos permitir jamás a
los expertos, no importa cuán inteligentes fueran o pensasen que lo
son, que controlaran ningún aspecto de nuestras vidas y, sobre todo,
que jamás desestimularan la capacidad que tiene el hombre para
proponerse, y muchas veces, conseguir lo que creíamos inalcanzable.-
En 1943, Thomas Watson, presidente de IBM, predijo que habría "mercado
en todo el mundo para unas cinco computadoras". Luego, Ken Olsen,
presidente de Digital Equipment Corporation, dijo: "No hay razón para
que alguien quiera tener una computadora en su casa".-
En 1899, Charles H. Duell, comisionado de la Oficina de Patentes de
Estados Unidos, propuso el cierre de esa agencia gubernamental porque
"todo lo que se puede inventar ya fue inventado". Duell, por ejemplo,
estaba seguro de que no se inventarían los aviones porque en 1895 Lord
Kelvin, prestigioso físico presidente de Sociedad Real de Ciencias,
había dicho: "No pueden existir máquinas de volar más pesadas que el
aire". Y aún después de que aparecieron los aviones, el mariscal Foch,
entonces profesor de la Escuela Superior de Guerra en Francia,
mantenía la idea de que "los aviones son juguetes interesantes, pero
sin ningún valor militar"-
En 1962, la compañía de discos Decca afirmó: "No nos gustan como
suenan y la música de guitarra está en decadencia", para fundamentar
las razones por las cuales rechazaba nada menos que a los Beatles.-
Claro que hay metidas de para de menor trascendencia histórica y que,
sin embargo, han quedado igualmente guardadas en la memoria por
siglos. Constituyen material anecdótico más que otra cosa, pero
también dejan en evidencia, aunque sin que sea necesario juzgarlos con
la misma severidad que en los casos recién expuestos, la inmensa
capacidad de equivocarse que uno tiene y las inmensas posibilidades de
lograr el efecto contrario al deseado, cuando no cuidamos lo que
decimos.-
El astrónomo Lalande, en una reunión de sociedad, se tuvo que sentar
entre la hermosa Madame de Récamier y la poco agraciada Madame de
Stael. Entonces dijo esto, creyendo que decía un cumplido a cada una:
- "Me encuentro entre la belleza y el ingenio" …
A lo que Stael respondió:
- "Sin poseer, Usted, ni lo uno ni lo otro".-
Es que la belleza de Juliette de Récamier, que David inmortalizara en
un famoso cuadro de 1800, era tan conocida como la inteligencia, la
elocuencia y la cultura de la otra dama. Pero a juzgar por el retrato
de esta última no diría que fuera tan poco agraciada; así como, si me
guiara por la actividad y relaciones de la primera, tampoco daría por
buena esa supuesta carencia que el muy torpe piropo del astrónomo
había sugerido involuntariamente. Fue necesaria la inspirada chispa de
Stael para dejar en evidencia, con esa oportuna contestación, la
metida de pata de Lalande.-
Prueba todo ello que, como dice un buen amigo mío, "Mas vale cerrar la
boca y que piensen que eres tonto, que a abrirla y demostrarlo".-
(Mayo de 2008)